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Ex.9-5-2020.

Los ministros de Economía de la UE acuerdan los términos de los préstamos del MEDE, que no tendrán condicionalidad macro. Entre rumores de que el portugués Mário Centeno habría decidido ya no optar a ser reelegido para un nuevo mandato al frente del Eurogrupo (su cargo expira en julio), los ministros de Economía y Finanzas de la UE lograron sellar ayer las condiciones de los préstamos del fondo de rescate europeo, el MEDE, a los que podrá acogerse cualquier país de la zona euro. Tras una teleconferencia de menos de tres horas de duración, en contraste con las tensas y maratonianas jornadas de semanas anteriores, el Eurogrupo acordó que los créditos del MEDE, hasta 240.000 millones, se otorgarán a un plazo máximo de diez años, en condiciones muy favorables y con una condicionalidad laxa, vinculada esencialmente a que los fondos se destinen a digerir los costes sanitarios derivados de la pandemia. Es decir, serán rescates blandos, sin las condiciones draconianas ni las exigencias de ajustes que llevaron aparejadas las operaciones de salvamento realizadas tras la crisis financiera de 2008. Y, por tanto, no habrá troika ni visitas sobre el terreno de los hombres de negro de la Comisión Europea, el BCE ni el MEDE, un aspecto en el que ha insistido mucho Bruselas para evitar, precisamente, el estigma del rescate, palabra que provoca alergia en países como España e Italia. España podría solicitar hasta 24.000 millones, pero no prevé acudir. Y es que el Gobierno español insiste por activa y por pasiva en la puesta en marcha de un fondo de reconstrucción de alrededor de 1,5 billonescon transferencias directas y no créditos; esto es, ayudas a fondo perdido que no engrosarían ni el déficit ni la deuda y, por tanto, no abocarían a España a ajustes muy severos en el futuro.

 

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