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Por Santiago Álvarez de Mon. Ex.21-7.

Carentes de la objetividad y distancia requeridas, adoptamos una defensa numantina de nuestras primeras posiciones. De ahí la importancia de la humildad para ejercer el liderazgo, para estar en contacto con la realidad, sin casarnos con nuestra percepción interesada, y de rodearnos de profesionales libres, leales, competentes, que nos dirán las verdades del barquero, aquéllas que los pelotas de turno silencian vergonzosamente. Por eso a veces el cambio requiere personas no contaminadas por una trayectoria con la que otros se confunden e identifican demasiado. Como expresa magistralmente Proust, “si no vives como piensas, acabas pensando como vives”.

 

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