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De un artículo de Andrés Fontenla, Socio Director de Recarte & Fontenla, Executive Search. E&E.22-7.

Puede que las vacaciones nos proporcionen ese espacio para la mirada interior. ¿Qué me gusta hacer? ¿Qué se me da realmente bien? En definitiva ¿dónde puedo aportar más? En su versión negativa, reflexionamos sobre aquello que nos limita, nos hace desdichados o, lo que es peor, nos bloquea. Y, desde luego, la reflexión aplicada al mundo profesional nos hará más conscientes de dónde estamos, de nuestra contribución en la empresa. Con una doble perspectiva: la pragmática o de luces cortas se enfoca a cómo gestiono mi agenda, planifico las reuniones, hago seguimiento de los temas, doy y recibo feedback, reporto mi actividad… Cómo abordo mi trabajo en todas sus facetas para tomar la temperatura de mi productividad. Y, yendo más allá, poniendo las luces largas: ¿disfruto con el proyecto en el que estoy?; mi trabajo, ¿está reconocido?; ¿tengo futuro en mi empresa?; ¿estoy en dónde me gustaría estar? Sea como sea, las deseadas vacaciones nos han de servir para volver con la fuerza necesaria para retomar nuestro trabajo con ilusión o bien adoptar decisiones o emprender nuevos proyectos que lleven nuestra carrera a una etapa mejor.

 

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