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Por José Manuel Casado en ORH, Observatorio de Recursos Humanos. Diciembre 2019.

Lo más importante para una persona es lo que ella es, que en gran medida está relacionado con lo que ella hace. Este es un principio fundado en el antiguo consejo socrático de conocerse a sí mismo, que normalmente tendemos a olvidar. Si yo no funciono, nada a mi alrededor -ni mis colaboradores- funciona. Por tanto, nos conviene prestar atención a las claves de nuestra forma de funcionar.Es la nuestra una época en que el hombre habla de sí y sobre sí, dando la impresión de que se encuentra perdido, quizá porque los cambios vertiginosos del entorno están diluyendo sus sistemas de referencia (espirituales, culturales, políticos, económicos) que parecían inmutables. Todo ello se refleja en la vida empresarial. La primera conclusión que define a la personacomo miembro de una organización es que se trata-muchas veces por virtud y siempre por necesidad- de un ser en continuo aprendizaje. A más cambio, más aprendizaje. A más cambio radical y acelerado, mucho más aprendizaje. Debemos aprender el arte de gobernar nuestra mente, sede de nuestra inteligencia y nuestra emotividad; algo que pasa necesariamente, por conocernos mejor a nosotros mismos. Creo que esta es la competencia fundamental para tener éxito tanto en nuestra vida personal como profesional. No en vano los sabios griegos tenían en el pronaos del templo de Apolo del oráculo de Delfos el aforismo “conócete a ti mismo”: por algo sería; quizá porque como ellos también aseguraban “el autoconocimiento personal es el primer paso a la sabiduría”, requisito imprescindible para gobernar a los demás.