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Ex.2-7-2020.

Con las nuevas medidas, las entidades no se verán forzadas a ampliar capital ante una fusión, lo que dará un nuevo impulso al proceso de consolidación en el sector. El Banco Central Europeo (BCE) no quiere ser un estorbo para el tan ansiado proceso de consolidación del sector financiero de la zona euro. Sus fuertes exigencias han provocado en el pasado quejas en el sector, que las han considerado como inasumibles trabas a las operaciones corporativas. Por ello, el supervisor ha decidido tomar cartas en el asunto y relajar los requerimientos a las entidades resultantes de las fusiones y adquisiciones.Estas medidas han sido recibidas con agrado por los bancos, que tras este movimiento ven con otros ojos las fusiones como catalizador de la rentabilidad perdida. Es, según señalan, un cambio crucial en las reglas del juego. La modificación más significativa se produce en el terreno de los requerimientos de capital, donde el punto de partida para el BCE será a partir de ahora la media del colchón exigido a las entidades que participan en la operación. Sobre la base de la media del requerimiento de las entidades que participan en el proceso de consolidación, el BCE aplicará un recargo sólo si la entidad resultante no ofrece una mejoría sobre el perfil de riesgo o si la integración entraña grandes riesgos de ejecución, por ejemplo, por unos complejos sistemas tecnológicos. Para que estas concesiones del BCE se apliquen, eso sí, los bancos deberán presentar y cumplir un calendario creíble de fusión. De hecho, el supervisor ve muy aconsejable que la parte variable del sueldo de los directivos de las entidades que atraviesan estos procesos esté ligada a la consecución de hitos en la integración.

 

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