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Ex.24-6-2020.

El alto representante de la Unión Europea (UE) para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, advirtió ayer de que las ayudas europeas a la reconstrucción “no serán un cheque en blanco” y estarán condicionadas a la consecución de unos fines concretos. “No serán las condiciones de los hombres de negro de la anterior crisis, pero sí tendrán una condicionalidad para que se destinen a los fines para las que son concedidas”, explicó Borrell durante su intervención ante la comisión para la Reconstrucción en el Congreso de los Diputados. Con estas palabras Borrell descartó que las condiciones europeas para los préstamos y ayudas vayan a traer consigo la obligatoriedad de aplicar fuertes recortes de gasto, tal y como sucedió tras la crisis de 2008. “No va a haber condicionalidad de tipo macroeconómico, para recuperar equilibrios presupuestarios, ahora el objetivo es recapitalizar la economía y fortalecer el mercado interior”, señaló. Borrell también planteó que la crisis del coronavirus va a suponer un fuerte aumento del endeudamiento de todos los Estados miembros hasta el punto de hacer inviable el compromiso de no endeudarse por encima del 60% del PIB que estableció la UE en el tratado de Maastricht. Por ello, consideró necesario establecer algún tipo de instrumento o mecanismo para que los países miembros vuelvan a la senda de la contención una vez superada la crisis.

 

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