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MAPFRE ha llevado a cabo un profundo proceso de rebranding que representa un paso clave en la evolución de su posicionamiento y en la manera en que se relaciona con clientes, profesionales y la sociedad en general. Lejos de tratarse únicamente de un cambio visual, esta renovación responde a una visión estratégica orientada a reforzar la coherencia de la marca y a mejorar de forma tangible la experiencia digital.
La iniciativa parte de la necesidad de adaptar una marca global, con una fuerte presencia internacional y una amplia diversidad de servicios, a un entorno cada vez más digital, complejo y exigente. Para ello, Mapfre ha trabajado en una arquitectura de marca más clara y ordenada, que facilita la comprensión de su propuesta de valor y simplifica la navegación entre productos, servicios y contenidos.
Uno de los ejes centrales del rebranding es la consistencia en todos los activos digitales. El nuevo diseño apuesta por la claridad visual, la accesibilidad y la funcionalidad, con un lenguaje gráfico homogéneo y adaptable a múltiples canales y dispositivos. Esta coherencia no solo refuerza el reconocimiento de marca, sino que contribuye a generar confianza y a mejorar la experiencia de usuario en cada punto de contacto.
Además, la renovación pone el foco en una comunicación más cercana, útil y orientada a las personas, alineando la identidad digital con los valores históricos de Mapfre: compromiso, solvencia y vocación de servicio. El resultado es una marca preparada para evolucionar, capaz de integrar innovación, tecnología y diseño sin perder su esencia.
Este rebranding se consolida así como un ejemplo relevante de cómo las organizaciones del sector pueden abordar la transformación de su marca de forma integral, utilizando la experiencia digital como motor de cambio cultural, eficiencia operativa y relación sostenible con clientes y profesionales.








