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Ex.27-5-2020.

La institución que gobierna Pablo Hernández de Cos considera que, para ser eficaz, el futuro fondo de reconstrucción debería tener una potencia de fuego inicial de entre 1 y 1,5 billones de euros, poder adquirir deuda soberana de los Estados miembros y estar supeditado al cumplimiento de una condicionalidad mínima tanto desde el punto de vista macroeconómico como fiscal. Mientras que el equipo económico que lidera Nadia Calviño reclama un instrumento dotado con 1,5 billones. La propuesta que ayer lanzó el banco de España habla de “emisiones a muy largo plazo” pero no de títulos perpetuos. Es decir, para el Banco de España la respuesta de la UE debe ser solidaria además de “rápida, duradera y suficiente”, pero preservando el equilibrio entre Estados; es decir, “eliminando riesgos de transferencias permanentes inducidos por comportamientos oportunistas de los miembros”. En el caso de los países más vulnerables, el supervisor señala que ese compromiso con la estabilidad debería plasmarse en “una agenda ambiciosa de reformas estructurales, que permita retomar la senda de la convergencia real con las economías más robustas de la UE”. Aunque no menciona nombres, no es difícil atisbar que España se encuentra entre esos estados vulnerables.

 

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