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Por Alba Moraleda. Cincodias.com. 7-2.

La demanda de los procesos de ‘coaching’ aumenta en las empresas en un momento marcado por la precariedad del trabajo. Al coach Claude Arribas le gusta definirse a sí mismo como un sherpa. “Los integrantes de este pueblo del Himalaya te acompañan en el camino y al final te dejan solo, para que seas autónomo”. Con esta metáfora describe su trabajo aunque, en este caso, aplicado a la empresa y a coronar la cima del beneficio económico. La transformación digital ha sido el abono para esta nueva profesión, que carece de regulación oficial y que crece como la espuma. Según datos de 2016 de ICF (International Coaching Federation), los ingresos globales estimados del coaching fueron de 2.356 millones de dólares en 2015, un 19% más que cuatro años atrás. Las empresas han incorporado esta figura que asesora a directivos y a grupos para mejorar el trabajo en equipo, incentivar “la mentalidad de crecimiento”, la comunicación o la motivación de los empleados en un momento de precariedad laboral marcado por la temporalidad. Está de moda salir a buscar talentos pero el potencial está dentro de las compañías, no sale a la luz porque las formas de actuar son obsoletas”.

 

 

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