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Ex.13-1-2020.

En 2012, el peor año de la crisis los gastos de explotación agregados del sector ascendieron a 28.996 millones de euros. En 2019 la cifra estimada es de 26.186 millones si se extrapolan al conjunto del ejercicio los números publicados de enero a septiembre. En relación con los activos, los gastos de explotación se sitúan en registros similares a los de antes de la crisis. Sin embargo, el peso de la inversión crediticia es significativamente menor que entonces, lo que debería haber hecho bajar estos costes. Entre la gran banca, el único que ha logrado reducir sensiblemente esta partida clave es Bankia, con un descenso del 20%. El reto de la transformación tecnológica de la banca está obligando a las entidades a realizar ingentes inversiones para modificar sus plataformas y su modo de trabajo. Los costes regulatorios también se han disparado a raíz de la crisis. Los grandes bancos han tenido que asignar cientos de empleados a los departamentos de Cumplimiento Normativo, que han más que duplicado su tamaño. La gran banca ha gastado en indemnizaciones 6.000 millones de euros, la mayoría prejubilaciones, abonadas a los miles de empleados que han dejado el sector estos años. Alguna entidad ha llegado a pagar 400.000 euros por trabajador. Litigios, el azote del sector: El creciente grado de litigiosidadpor parte de los usuarios bancarios también ha consumido parte de los ahorros obtenidos por los bancos españoles con las fusiones y los recortes de estructura. “Los costes legales suponen una factura muy elevada y son uno de los riesgos principales a los que se enfrenta la banca española”, señala Joaquín Maudos, director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.

 

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