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Por Ángela Zorilla. Abc.es. 18-3-21.

La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de una buena educación financiera. España no es de los países europeos que saca ‘mejores notas’ en conocimientos financieros. La solución pasa por inculcar, cuanto antes, esta enseñanza a las nuevas generaciones. La educación financiera permite a la sociedad comprender cómo funciona realmente el dinero y optimizar la gestión de la economía personal. Su reto principal es el de hacer que el conjunto de la población conozca los productos y los servicios bancarios, ya que muchos de estos son clave a la hora de afrontar una crisis económica como la ocasionada por la pandemia de la COVID-19. Ahora más que nunca, entender ciertos términos financieros ayuda a las personas a establecer mejores prácticas y no correr riesgos innecesarios. Así, es más sencillo tomar buenas decisiones. Es indispensable disponer de una buena educación financiera para tener una autonomía en la economía doméstica y, sobre todo, para tener buenos hábitos de ahorro. En este sentido, Liliana Arroyo, investigadora de Innovación Social de Esade, asegura que tener formación en finanzas es “el primer escalón que permite el resto de inclusiones, más allá de la financiera”. Para esta experta tener conocimientos sobre el capital ayuda a “tomar mejores decisiones y calibrar mejor los riesgos”. La población tiene la responsabilidad de asumir las riendas de su dinero y, para ello, debe tener un conocimiento mínimo de cómo funcionan los flujos del dinero. Puede interesarte: Educación financiera, el primer paso para afrontar esta crisis económica. Es el comienzo de un artículo, muy didáctico  que aconsejamos leer en beneficio nuestro y de los demás como  formadores.

 

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