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Ex.20-6-2020.

Pero, ¿de dónde deriva esta situación? Las medidas de mitigación adoptadas por los distintos países y la desaceleración económica a nivel mundial suponen una amenaza al funcionamiento del sistema alimentario. Lógicamente esto afectará a las regiones y a los colectivos más vulnerables, pero puede también suponer un riesgo para otras zonas en las que actualmente el suministro de alimentos no es un problema. Según las estimaciones de la ONU, la producción económica mundial se va a reducir en 8.500 millones de dólares en los próximos dos años y 49 millones de personas caerán en un nivel de pobreza extrema. La mitad de esas personas reside en África subsahariana. Como Global Champion para la Nutrición y el Fin de la Obesidad Infantil de Unicef, quiero aprovechar estas líneas para reivindicar la importancia de establecer una estrategia global que aborde las desigualdades en los sistemas alimentarios y de salud, asegurando que los niños más vulnerables tengan acceso a dietas seguras y a una nutrición esencial.

 

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