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INTRODUCCIÓN

Presentamos a los ponentes de estas intervenciones dándoles las gracias por habernos facilitado la gestión pues al invitarles recibimos rápidamente su confirmación. Como siempre, da gusto tratar con ellos.

Por parte de AEB, JUAN CARLOS DELRIEU ALCARÁZ, ya conocido por nosotros por anteriores intervenciones. Le caracteriza su dedicación en cuerpo y alma a las finanzas sostenibles, eso explica que sea, entre otras responsabilidades, el Director de Estrategia y Sostenibilidad de la AEB, de cuyo Comité de Dirección forma parte. Su vocación por la Formación le lleva a ser profesor en Deusto Bussines School y en el Instituto de Estudios Bursátiles. Pertenece al Consejo editorial de varias entidades entre ellas El Economista.

Por UNACC, nos hablará ROBERTO MUÑOZ BENET vinculado al sector financiero desde 2002, primero en la red de oficinas de una antigua caja de ahorros, para posteriormente incorporarse a la UNACC en diciembre de 2011 dentro del Departamento Económico. Como asesor participa en diferentes áreas como sistemas de pago, inclusión financiera, educación financiera y sostenibilidad.

Finalmente, por UNESPA, PEDRO DEL POZO ATAJES, Responsable de Departamento de ECOFIN en UNESPA y experto en sostenibilidad. Estudió Administración y Empresas en Universidad Complutense de Madrid y después Actuariales en Universidad Carlos III de Madrid. Tras varios años en grandes consultoras, lleva 15 años en UNESPA.

Muchas, muchas gracias a los 3.

AEB | JUAN CARLOS DELRIEU ALCARAZ | DE ESTRATEGIA Y SOSTENIBILIDAD

Forma parte del Comité de Dirección de FinResp, el Centro de Finanzas Sostenibles y Responsables. Es profesor en Deusto Business School y en el Instituto de Estudios Bursátiles. Pertenece al Consejo Editorial de El Economista. Juan Carlos pertenece al Consejo Asesor del Foro AUNA y al Consejo Asesor Conjunto IEAF/FEF.

Juan Carlos comenzó su carrera profesional en 1986, como Economista Senior en el Servicio de Estudios del Banco de España. Después de diez años, hizo un cambio de carrera hacia el sector privado y se unió a CEMEX como Global Chief Economist con sede en México. En 2005 inicio una nueva etapa profesional en Colombia como Vicepresidente de Planificación Estratégica y Financiera de CEMEX América Latina. Comenzó a trabajar en la Asociación Española de Banca en 2015 como Asesor del Presidente y Economista Jefe. Desde 2019 es responsable del área de Estrategia y Sostenibilidad.

Ha sido profesor de Economía y Predicción Económica en la Universidad Carlos III de Madrid y en la Graduate School of Public Administration de Monterrey (México). Actualmente es profesor del programa de Asuntos Públicos de Deusto Business School y forma parte del claustro de profesores en el Curso Superior de Finanzas Sostenibles del Instituto de Estudios Bursátiles.

Juan Carlos fue miembro del grupo Future Trends de la OCDE de 2000 a 2004 y formó parte del grupo de expertos del mercado inmobiliario en el Ministerio de Fomento y Vivienda desde 1997 hasta 1999.

Juan Carlos es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alicante y máster en Econometría y predicción Económica por el Centro de Formación del Banco de España en 1986. En 1999 realizó un postgrado en Administración de Empresas en el IESE (PDD). Durante el curso académico 2018-2019 se graduó en el Programa de Liderazgo Corporativo en Emprendimiento e Innovación en Deusto Business School.

Banca y sostenibilidad: una relación inseparable

Desde que se estimó que la inversión requerida para descarbonizar la economía europea y cumplir con la Agenda 2030 suponía una inversión cercana a los 220 billones de euros cada año hasta 2030, se puso de manifiesto la relación biunívoca entre sostenibilidad y el sistema financiero. Una relación que se ha ido fortaleciendo a medida que los reguladores fueron construyendo un exigente marco regulatorio orientado a promover de la manera más eficiente, ética y transparente, el flujo privado de capital hacia proyectos sostenibles. Una dependencia entre sostenibilidad y finanzas que se ha intensificado con el empeño de los bancos centrales para supervisar la acción de las entidades de crédito para prevenir que los riesgos climáticos puedan ser un foco de inestabilidad financiera en el futuro.

En este campo de juego, la banca se convierte en un jugador central en la adaptación y mitigación del cambio climático a través de cuatro ejes:

  • Para adaptarse a la regulación vigente y cumplir con el exigente marco normativo que se está construyendo en la UE,
  • Para cumplir con el deseo de sus clientes, inversores y accionistas, cada vez más exigentes en materia climática,
  • Por la capacidad del sector para financiar no solo las energías renovables, sino contribuir y apoyar la transición ecológica, y
  • Sobre todo, por el componente estratégico que representa, tanto en lo que se refiere a la gestión del riesgo derivado del cambio climático, como en la capitalización de las oportunidades que esta transformación representa para el sector.

En este sentido, el sector bancario en España está afrontando el desarrollo de las finanzas sostenibles a través de cuatro grandes intervenciones:

  1. Comprometiéndose. Es decir, de manera proactiva, tratando de anticiparse a las exigencias regulatoria y, sobre todo, con pactos públicos sobre la alineación a los objetivos marcados en el Acuerdo de Paris y la descarbonización de la economía. Entre los compromisos más relevantes destaca la adhesión del 75% del capital español al Net Zero Banking Alliance, el acuerdo más exigente y ambicioso que se ha definido hasta este momento.
  2. Gestionando. Una gestión que se desarrolla alrededor de varios vértices:
  1. Elevando la función de sostenibilidad en la escala jerárquica de las entidades. En algunos casos, reportándole directamente al Consejo de Administración.
  2. Integrando la sostenibilidad en la estrategia de las entidades para tratar de capitalizar las oportunidades que esta tendencia representa.
  3. Gestionando el riesgo, no solo por responder al marco normativo, sino por la necesidad de reducir la concentración de activos en riesgo ambiental en los balances bancarios y, sobre todo, para mitigar el riesgo que el cambio climático supone sobre la estabilidad financiera a través de las pruebas de esfuerzo, un exponente básico de las expectativas supervisoras de los bancos centrales.
  4. Desarrollando las capacidades de la organización mediante cursos de formación a los empleados. Un esfuerzo fundamental para el desarrollo de las finanzas sostenibles, que debe transitar desde el diseño de un perfil técnico, orientado al detalle encaminado a cumplir la normativa, hasta el desarrollo de un perfil más estratégico con una fuerte capacidad de influir en diferentes áreas de la organización. Igualmente, es fundamental desarrollar un conocimiento básico sobre toda la organización para poder atender las necesidades de los clientes.
  5. Financiando. Es decir, aumentando la oferta de productos y servicios financieros verdes, sociales y sostenibles. Y, sobre todo, planteando programas de engagement para poder acompañar a sus clientes en el proceso de transformación hacia una economía descarbonizada.

En definitiva, un sector bancario que ha decidido contribuir a la descarbonización de la economía de una forma tan proactiva y comprometida como desafiante, como se pone de manifiesto al considerar la necesidad de formar a los diferentes niveles de la organización en función de sus responsabilidades.

UNACC |  ROBERTO MUÑOZ BENET | ECONOMISTA

Licenciado en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid. Estudios Avanzados en Integración y Desarrollo Económico por la Universidad Autónoma de Madrid.

Vinculado al sector financiero desde 2002. Primero, en la red de oficinas de una antigua caja de ahorro. Posteriormente, incorporándose a la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc) en diciembre de 2011 dentro del Departamento Económico. Como asesor participa en diferentes áreas como sistemas de pago, inclusión financiera, estadísticas, educación financiera y sostenibilidad.

Representa a la Unacc en el grupo de sistemas de pagos de la Asociación Europea de Banca Cooperativa (EACB), así como en el Comité Nacional de Pagos y en los Grupos de Contacto con la Industria del Banco de España, participando además en otros foros.

A título introductorio, a la Unacc están asociadas 42 cooperativas de crédito cuyas sedes sociales se ubican en 13 comunidades autónomas. En conjunto, tienen un volumen que supera los 131.655 millones de euros de activos, 100.904 millones en depósitos y 71.324 millones en créditos.

Para que ello sea posible trabajaban, a cierre de 2021, más de 12.000 personas, sumaban más de 3.200 oficinas, un 40% de las cuales en municipios de menos de 5.000 habitantes y contaban con la confianza de 1,6 millones de socios.

Entroncando con el tema que nos trae hoy a GREF, es importante mencionar previamente las particularidades de nuestro sector: su compromiso social y cercanía, el retorno de los beneficios a la sociedad, su fuerte capitalización vía retención de beneficios, la elevada implantación en territorios en riesgo de exclusión financiera, la visión de negocio a largo plazo con un enfoque minorista hacia familias y pymes y su rol como parte de la economía social.

En cuanto a la aportación de las cooperativas de crédito en materia de sostenibilidad, resaltar las siguientes: empleo estable y de calidad; larga trayectoria con programas de contribución al progreso económico y social de la sociedad, así como de apoyo a colectivos desfavorecidos; el apoyo al sector primario y al medio rural; ser pioneros en el desarrollo de productos de inversión sostenible para el inversor minorista; emisores de bonos sostenibles y reduciendo el impacto que su actividad provoca sobre el medio ambiente.

A continuación, ponemos en común unas pinceladas de la actividad desarrollada por nuestras asociadas en sostenibilidad durante el último año teniendo en cuenta que dada su heterogeneidad los avances pueden ser asimétricos: la implantación del Reglamento de Divulgación 2088/2019; la integración de los riesgos de sostenibilidad; la gobernanza de la sostenibilidad; los planes de formación internos;  el desarrollo de un marco de financiación sostenible, la ampliación de criterios ASG al catálogo de los planes y fondos o la adaptación de los procesos de contratación a estos mismos criterios.

Además, dentro de esta actividad no hay que olvidar los grandes desafíos a los que nos enfrentamos relacionados con los recursos a asignar, la falta de datos y de fuentes fiables y aspectos metodológicos en construcción.

Asimismo, es importante señalar las preocupaciones de la banca cooperativa en cuanto a la necesidad de armonizar las diferentes iniciativas normativas y expectativas nacionales e internacionales, el peligro de penalizar sectores, actividades o empresas generadoras de actividad económica y de empleo, la falta de consistencia de los datos publicados bajo diferentes normas y los plazos exigentes.

Por otro lado, es interesante resaltar la importancia de la cooperación entre los distintos actores, de lo que se desprende la presencia de la Unacc en distintos foros. Externos como Finresp, Asociación Europea de Banca Cooperativa, Banco de España, asociaciones bancarias (AEB y CECA) e internos con nuestras asociadas.

Finalmente, nos gustaría recordar la necesidad de incluir la sostenibilidad dentro de las iniciativas en educación financiera, con iniciativas de la Unacc en este ámbito -como colaborador del Plan de Educación Financiera promovido por el Banco de España y la CNMV- fomentando la concienciación en edades tempranas.

UNESPA |  PEDRO DEL POZO | RESPONSABLE DEPARTAMENTO ECOFIN

Responsable de Departamento de ECOFIN en UNESPA y experto en sostenibilidad. Estudió Administración y Empresas en Universidad Complutense de Madrid y después Actuariales en Universidad Carlos III de Madrid. Tras varios años en grandes consultoras, lleva 15 años en UNESPA.

La formación en materia de sostenibilidad va a registrar una creciente importancia en el futuro. Es clave comprender los retos y necesidades que plantea la sostenibilidad en la formación de los profesionales financieros porque equivale a comprender buena parte de las tendencias en las que se mueve la propia actividad financiera. En el sector asegurador, existen necesidades de formación en cuatro ámbitos: riesgos, inversiones, recursos humanos y distribución.

La formación en riesgos es el primer ámbito. Solvencia II es el entorno de gestión basado en riesgos y capital económico que rige la actividad del sector asegurador. En un entorno de estas características, la sostenibilidad impacta de lleno en los cálculos de solvencia que deben realizar las aseguradoras y esto se percibe ya por la necesidad de integrar el cambio climático. Aquellos profesionales aseguradores cuyo futuro profesional se centre en el conocimiento, medición y gestión de los riesgos, deberán tener una sólida formación en todo lo relacionado con los riesgos ambientales, sociales, y de gobernanza (ASG). Estos son los tres conceptos que definen el universo entero de sostenibilidad.

El segundo aspecto es la inversión. Seguros y banca son inversores institucionales de referencia.  Las aseguradoras tienen un gran apetito por las inversiones ASG, lo que se une a la voluntad de muchos emisores para ofrecer este tipo de productos. Se tratan de proyectos que necesitan tiempo para unir rentabilidad económica y rentabilidad social y que, por lo tanto, se ajustan al tipo de financiación ofrecida por el sector asegurador. Precisamente, el seguro se caracteriza por ser un inversor estable y a largo plazo. Es necesario que los responsables de diseñar y desarrollar políticas de inversión de las aseguradoras tengan una sólida formación en inversiones ASG cuando la taxonomía de activos sea una realidad.

El tercer elemento son los recursos humanos. La sostenibilidad social es un elemento fundamental porque es en este ámbito en el que se crean empleos seguros, eficientes, estables, igualitarios y no discriminatorios. En las aseguradoras, casi el 97% de los empleados tiene un contrato indefinido. Es el noveno sector mejor pagado de España con una plantilla formada por un 53% de mujeres. Las encuestas internas en las entidades también demuestran que la formación y la concienciación están entre las medidas más eficientes a la hora de implantar políticas de sostenibilidad.

El último punto es la distribución. La distribución de seguros presenta características propias por su labor de asesoramiento y cercanía al cliente. Una vez se defina la legislación de referencia, la sostenibilidad va a ser un elemento fundamental de la distribución. El distribuidor financiero tendrá que conocer las preferencias de sostenibilidad de sus clientes y adaptar su oferta en consecuencia. Los distribuidores se convertirán en prescriptores de productos sostenibles y, para ejercer esta tarea correctamente, deberán contar antes con una adecuada formación.

En definitiva, sostenibilidad y formación están estrechamente ligadas y deben ir en la misma dirección.

 

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